
Como caballero he librado cientos de batallas, he sobrevivido a un sin fin de situaciones peligrosas, y siempre sonriendo escapo de entre los dedos de la muerte.
Viajo sin rumbo alguno por esta vida, buscando siempre cumplir con el codigo de honor de un caballero, velando por la justicia y el bien de las personas a quienes encuentro en mi camino.
Deje mi hogar un tiempo atras por emprender una busqueda, de que? No tenia ni idea...
Me viste una plateada armadura brillante con bordes dorados, y mis unicos acompañantes son mi espada, mi lanza, mi escudo y mi corcel.
He cabalgado incesantemente por tierras desconocidas enfrentandome a todo tipo de criaturas miticas, he conseguido tesoros inimaginables, pero aun asi, sentia un inmenso vacio en el fondo de mi ser, solamente mi dignidad evitaba que claudicara.
Dia a dia la tristeza me consumia, pero mantenia la cabeza en alto, nadie se percataba de que por dentro muriendo me encontraba, solo la luna era testigo de mi llanto. Pero un dia, despues de una feroz batalla con un dragon, quede gravemente herido, y cabalgue en busca de un lugar donde poder descansar hasta sanar mis heridas, pero en el camino desfalleci por el cansancio y mi estado. Al volver en mi, me encontraba recostado en el interior de lo que parecia ser una cabaña, estaba confundido, no llevaba puesta mi armadura, y mis heridas... las habian limpiado. Con gran esfuerzo y dolor logre incorporarme, fue entonces cuando se abrio una puerta a la vez que una tierna y dulce voz decia: "No deberia estar de pie en su condicion, descanse porfavor", la vi entrar y quede atonito, eran sus ojos cafes tan bellos, su piel tan clara, y su rostro angelical, ¿Que tenia esa bella mujer que aceleraba el ritmo de mi corazon solo con ponerse en frente de mis ojos?!... Ella me encontro desfallecido y se hizo cargo de mi por un tiempo, y durante ese tiempo la conoci, su ternura y su belleza me hechizaron completamente, nunca me habia sentido asi. A pesar de que fue poco el tiempo, senti como si la conociese de toda la vida. Trate de evitar a toda costa que eso que sentia siguiera creciendo, ya que era algo que nunca habia experimentado, pero ella quebro mi fuerza de acero con sus besos de aguamiel. Mi corazon vibraba de emocion por haber encontrado el amor, pero a la vez temblaba de miedo, ya que ella era la dama mas tierna, maravillosa y hermosa que pudiera existir, era tan perfecta... Paso el tiempo y mis heridas sanaron completamente, era tiempo de partir, una noche, despues de la cena arreglaba mis cosas en el establo para mi partida al amanecer, al entrar a la cabaña ella me esperaba en la puerta, hubo un profundo silencio, sus ojos me hipnotizaron y sin darme cuenta mis labios aprisionaban a los suyos, un mar de besos y caricias nos inundo por un largo tiempo, despues un paseo bajo la luz de la luna, no hubo muchas palabras, solo el dulce canto del viento y la luz de la luna nos acompañaron, esa noche aclamamos como nuestra la estrella mas brillante del firmamento...
Esa fue la noche de despedida... No dormi pensando que hare sin ella, ella durmio soñando con que nunca me ire. Al momento de partir la vi fijamente a los ojos y le dije lo hermosa que es mientras acariciaba suavemente su mejilla y me acercaba lentamente a sus labios, le di un beso apasionado y tierno a la vez, la abrace con mucha fuerza y dije: "Adios", subi a mi caballo y mi mirada se clavo en esos ojos cafes que tanto me encantan... Entre mis labios quedaron las palabras en las que pense toda la noche: "Ven conmigo amor, comencemos una nueva vida... juntos".
Ahora cada noche, cuando la luna, antorcha de mi obscuridad, emerge del monte celestial, escribo cartas y poemas a mi dulce dama, pero el miedo al rechazo es evidente...Extrañara mis besos, palabras y sueños? Extrañara a su caballero? Es hora de ponerle fin a mi dolor, ya no quiero amarla solo en sueños, cabalgare a donde se encuentra con una flor en la mano, y al llegar a ella la abrazare, y sobre mi corcel llevare a mi dulce dama a vivir un amor eterno...

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